lunes, 17 de septiembre de 2012

LOS COMBATIENTES. PARTE 2.



Continuando con la labor de memoria popular es que desde esta trinchera es que llevamos a cabo esta segunda parte de los combatientes que entregaron su vida a la causa popular concentrándonos en los años ´90 en adelante. 

Tal como dijimos en la anterior ocasión en octubre de 1991 se dio origen público al MIR-EGP corriente del mirismo que seguía enarbolando la lucha armada, mientras muchos otros de esa corriente cambiaban el rojo y negro por el amarillo traidor o se limitaban a realizar acciones simbólicas como apagar la llama de la libertad el 11 de septiembre del 92.  

En septiembre de ese 1992 el cerco represivo frente a las organizaciones armadas se estrechaba cada vez más, principalmente sobre los compañeros lautarinos que recibirían todo el rigor de los métodos de contrainteligencia llevados a cabo por socialistas, ex mapucistas y ex miristas desde la trinchera de la Oficina, la cual en muchas ocasiones tendía a confundir a las orgánicas pero no variaba su manera de actuar.

Bajo este escenario es que el MIR-EGP sufrió una importante baja. En la noche del martes 15 septiembre de 1992, hace ya 20 años, cayó Mario Vásquez Gutiérrez, “Efraín”, de 28 años. Había nacido el 14 de junio de 1964 y había sido seminarista de la Congregación de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada. Oriundo de la comuna de La Pintana, fue al igual como muchos otros a partir de su vinculación con la parroquia local donde despertó su conciencia de lucha y organización. A partir de esa comunidad juvenil y en diversas organizaciones poblacionales vio en las desigualdades sociales del sistema capitalista la imagen del cristo pobre. A los 19 años, por allá por 1983, año de protestas combativas, decide ingresar al Seminario. Allí conoció el trabajo del Movimiento contra la Tortura Sebastián Acevedo al cual se integró. En 1986 siendo aún parte de la Congregación viaja al Chaco paraguayo para trabajar con comunidades indígenas. 

Fiel al estudio, pero siempre humilde, comienza a darse cuenta que la llegada de los gobiernos concertacionistas no traían beneficios para el pueblo y esto le hace tomar una firme decisión; es en 1990 cuando se retira de la Congregación para comenzar a militar en el MIR, paralelamente a que trabaja como obrero en la construcción.

La acción en que muere “Efraín” buscaba recuperar dinero de una distribuidora de licores ubicada en 5 de abril nº 4250, que en esos días de septiembre tenía dinero en abundancia producto de las ventas de alcohol que tanto alienan a nuestro pueblo y más aún en estos días de enajenación patriotera. Para realizar esta acción en primer lugar robaron un taxi en la esquina de General Velásquez y 5 de abril en el cual se dirigieron alrededor de las 20 horas cinco combatientes con escopetas recortadas y pistolas; 3 entraron a la empresa y 2 hicieron la seguridad. Para dar cobertura de la acción, cuando los combatientes entraron a la empresa señalaron que pertenecían a policías de “narcóticos”, sin embargo el primer problema que tuvieron fue que una perra que tenían en la empresa se les tiró encima por lo que la debieron sacrificar. 

Cuando los combatientes ya habían ingresado a la oficina donde se encontraba el dinero y aprestaban a retirarse, el empresario le disparó con su revólver Taurus 38 a uno de los combatientes los que huyeron de inmediato en el mismo taxi con el herido. 

El dueño, que según vecinos del sector habría pertenecido anteriormente a la CNI, quedó de inmediato en libertad bajo el argumento de legítima defensa, cuestión que no se aplica cuando un combatiente se defiende de la represión en su población o en las calles, en su Universidad o en su puesto de trabajo.

Habría pasado casi como un hecho delictual hasta que “a través de un llamado telefónico a la agencia internacional de noticias UPI, un vocero del MIR que se identificó como Ismael Rodríguez, reveló los antecedentes de Mario Alberto Vásquez Gutiérrez, de 28 años, quien ocupaba el nombre de “Efraín” como combatiente del grupo subversivo. (…) Habría estado siete años en el seminario, donde se iba a consagrar como misionero oblato. Era el más conocido luchador social de la zona sur de Santiago. Su opción social por los pobres, lo hizo ingresar a nuestra organización (MIR) hace ya dos años, entregándose por entero a la construcción de nuestra patria popular. Nuestro compañero – agrega la declaración- llegó a ocupar tareas de dirección en la zona metropolitana, destacando su calidad humana y fraternidad en todas nuestras vías de lucha”. (reproducido en La Tercera, 17/09/1992). 

Fue así como cayó este importante luchador popular hace ya 20 años. En su honor el V Congreso del MIR de 1994 recibió el nombre de “Comandante Mario Vásquez” quien vive hoy en cada uno de los que enarbolan las banderas de la sociedad sin clases.


lunes, 10 de septiembre de 2012

11 DE SEPTIEMBRE. POSICIÓN HISTÓRICA Y MEMORIA POPULAR.



Sin duda que el proceso llevado a cabo durante el gobierno de la UP representa el más álgido de la lucha de clases en nuestro país. Tanto así que provocó la reacción más siniestra de la burguesía y el imperialismo al seno de nuestro pueblo, mientras éste daba lo mejor de sí por superar la conducción reformista de la UP que una y otra vez buscaba conciliar con la DC mientras que los trabajadores conscientes y organizados (como los de los Cordones Industriales) sabían que la alternativa era o dictadura militar o dictadura proletaria, por lo cual la situación no requería de forjar un pacto con los sectores derechistas moderados (DC), sino que prepararse de mejor manera para el enfrentamiento.

Decimos que este periodo significó el más alto desarrollo de la lucha de clases debido al avance del campo popular puesto que los explotadores siempre han tenido poder. La llegada al gobierno de la UP no fue producto de la personalidad heroica de Allende ni de otras individualidades, sino que fue un proceso prolongado de luchas iniciadas a principios del siglo XX y que representaban las ansias de revolución de todo un pueblo. Sin embargo este prolongado proceso fue conducido y dirigido por los sectores reformistas del PC y un sector del PS mientras que por otro lado eran variadas las organizaciones que pretendían radicalizar el proceso hacia el enfrentamiento inevitable (un sector del PS, el MIR, el MAPU, el PCR y otros menores). El fuerte proceso no tuvo solamente a un sector exclusivo del campo popular como participante, a pesar de que el proletariado industrial aglutinado en los Cordones Industriales fue sin duda su vanguardia; el campesinado, los estudiantes, los sectores medios, los pobladores, las JAP y las articulaciones en los Comandos Comunales, todos pusieron su grano de maíz, desarrollando la crítica y la autocrítica en el seno mismo del movimiento, superando en algunas instancias a sectores como la CUT, el PC y la UP.

Hace 40 años los Cordones Industriales pretendieron barrer el fascismo y no fueron apoyados por  los reformistas.
Tanto fue el auge popular que la reacción descargó su furia de manera brutal. Siempre el pueblo chileno había sufrido la represión, pero sin duda que lo desencadenado el 11 de septiembre fue algo distinto, tan distinto y tan brutal que provocó un escenario completamente ajeno a los intereses populares donde la explotación campea como nunca antes. Esto no quiere decir que antes de 1973 no haya habido capitalismo y explotación, pero existía un mejor escenario para las reivindicaciones del campo popular en lo objetivo y en lo subjetivo.

La dictadura dejó a las organizaciones en estado de shock, una Constitución reaccionaria hasta en su letra y a un conglomerado político (la Concerta) que tiene como función desviar las reivindicaciones de las masas. En este sentido el golpe de Estado que instauró una dictadura militar no ha terminado con su forma de explotación, puesto que la salida pactada mediante el plebiscito de 1988 instauró una dictadura civil que no ha dudado en ofrecer plomo a quienes la desafían, prueba de esto son los más de 50 luchadores populares asesinados por los gobiernos del arco iris.

La articulación de diversos sectores para oponerse a la dictadura en los años ´80s se enfrentó a la falsa dicotomía entre dictadura militar y democracia burguesa, provocando que tras la salida de Pinochet del gobierno el enfrentamiento careciera de sentido dejando a varias organizaciones sin proyecto por luchar solo por botar al tirano. Tras el falso arcoíris no hubo alegría sino bruma, traición y lacrimógena. La falta de proyecto político serio produjo una desarticulación en el campo popular durante gran parte de la década de los ´90s; no es que no haya habido orgánicas, pero ninguna adoptó una línea revolucionaria adecuada que haya servido como conducción del proceso. Los ultrones de ayer se hicieron surdos, los revolucionarios minorías y los jóvenes adscribieron al anarquismo como nunca antes en nuestra historia.

Los Comandos Comunales articularon a trabajadores, pobladores y estudiantes de una misma zona.

Durante gran parte de estas últimas 2 décadas lo que se ha impuesto es la teoría del consenso social, línea política que representa a las alianzas interburguesas o policlasistas y que en el último tiempo han adquirido una nueva modalidad mediante el llamado a la Asamblea Constituyente.

Todo esto mediante un nuevo modelo de administración del capitalismo insertado en Chile desde finales de los años ´70s llamado neoliberalismo caracterizado por el fin del Estado de Bienestar en su rol social, es decir privatización de áreas que antes eran consagradas específicamente como tareas del Estado (salud pública, educación pública, transportes, comunicaciones, etc.). Además de esto en términos de la infraestructura económica el país dejó de responder al modelo de industrialización por sustitución de importaciones (las fábricas de refrigeradores, TVs y radio, armado de automóviles, textiles, neumáticos, línea blanca, etc.) volviendo a ser un país exportador de materias primas. Esto provocó (motivado por ellos) la importante injerencia del imperialismo en el país y además la desaparición del proletariado industrial en términos relevantes para la totalidad de la clase obrera nacional. Esto produjo que el sector de la clase destinado a representar a la vanguardia del proletariado prácticamente desapareciera del país. En la actualidad gran parte del proletariado nacional se encuentra disperso en el sector terciario (servicios), a pesar de que el sector más importante para la economía es el primario (minería, forestal y pesca principalmente). Súmese a esto que la legalidad impuesta por el Código del Trabajo fue un brutal golpe a todas las reivindicaciones obtenidas por los trabajadores en un siglo de lucha y que restringe y hace burocráticas (e inofensivas) las prácticas sindicales.

Esta es la herencia del pinochetismo. Con esto debemos desenvolvernos y desarrollar la lucha de clases. Sin llantos ni lamentos, reconociendo que es la violencia la partera de la historia y no precisamente la paloma de la paz, nos reconocemos como continuadores de las prolongadas luchas populares del siglo XX y reconocemos en el discurso y en la práctica que esa herencia antipopular se combate en el ejercicio directo de las luchas del pueblo, no en remembranzas ni en el falso dilema democracia-dictadura o Concertación-Derecha.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Asamblea Constituyente: la alternativa reformista al interior del campo popular.

Lamentablemente, hay quienes desde el campo popular y la intelectualidad han planteado como salida a las actuales contradicciones de clases entre el proletariado y la burguesía, levantar la Asamblea Constituyente para redactar una nueva Constitución; mecanismo que creemos herrado de acuerdo a las actuales correlaciones de fuerza entre las clases y que no conduce necesariamente a la sociedad comunista que tanto anhelamos, como tampoco al avance en un proceso socialista. Es a esta alternativa donde se la han jugado numerosas organizaciones desde los stalinismtas del PC (AP), pasando por troskistas y anarquistas hasta las propuestas de El Ciudadano y Gabriel Salazar.

No es que la Asamblea Constituyente no pudiese ser un mecanismo de la clase sino que es el momento político social en el cual se aplica lo importante, muy diferente en un Estado como el chileno que a veces se ve como gran tigre, a cuando el proletariado a través de su dictadura de clase aplaste a los capitalistas y sus expresiones de dominación y explotación; incluso en un nuevo estadio social, la Asamblea acompañada de organizaciones de poder del pueblo pobre organizado, puede llegar a ser un verdadero instrumento político a favor de las mayorías para la destrucción del Estado capitalista y el fortalecimiento de las organizaciones de masas.

Parafraseando a Rau Mauro Marini, revolucionario Brasileño, internacionalista latinoamericano, nos encontramos ante... dos alternativas para la conquista del poder para los trabajadores y el pueblo, por parte del campo popular, quienes desde el reformismo y el oportunismo, con actitudes vacilantes y electoreras, plantean la salida del actual enfrentamiento de clases la generación de una nueva constitución política a través de una asamblea constituyente, lo que significaría unas cuantas  cosas, generar las condiciones para  un nuevo consenso ínter - burgués, consenso político con la clase dominante, por otro lado, en caso de llegar a darse dicho mecanismo serían los dominadores quienes seguramente controlarían dicho proceso social, ya que aún la falsa conciencia al interior del pueblo creada de forma conciente por la clase dominante y desplegadas a través de la educación, los medios de comunicación, la iglesia y las instituciones del Estado, no han permitido aun crear un movimiento de mayorías proletarias a pesar del movimiento estudiantil y medio ambientalista dadas el año pasado que conduzca a las trasformaciones radicales que requiere la sociedad chilena. Además de todo esto, lo que la Constitución favorecería sería fortalecer al Estado nación, como mecanismo de dominación político y social, y por último el proyecto constituyente tiene a debilitar la lucha política de quienes apostamos por derrota al Estado a través de la construcción de  poder popular y la lucha de clases.


Por otro lado los pobres en lucha, planteamos una alternativa distinta, organizar desde la base anclados al territorio político – social, levantar la posición de clase al interior de la franja, que permita generar las condiciones políticas y materiales para construir el partido de los pobres organizados en lucha, un partido de cuadros de la clase, en paralelo a la construcción de poder popular que será la herramienta de lucha, construcción y alternativa / antagónica al poder de los patrones en el Estado, además desarrollar la lucha reivindicativa y política hasta conquistar el poder político y social por parte de los trabajadores y el pueblo y comenzar la ardua tarea de construir la nueva sociedad sin clases.

Todos y todas quienes abrazamos las banderas rojas y negras de la clase y que nos encontramos en la cotidianidad enfrentando al capitalismo y sus representantes criollos, estamos obligados a seguir la lucha desde nuestras humildes trincheras populares, esas cavadas en liceos, universidades, centros de trabajo, poblaciones, cerros y campos. El debate de las ideas se hace urgente y necesario al interior del campo popular y sus contingentes de luchadores y luchadoras, muchos y muchas están desde diversas organizaciones levantando proyectos para la liberación de los y las más, y esto ha permitidos enormes avances, pero la desarticulación solo ha retrasado la lucha y favorecido a los dominadores, a pesar de derrotas y golpes, la alternativa revolucionaria por diverso territorios geográficos, políticos y sociales, florece como rozas rojas en las montañas de pueblo en lucha.

Carmen Torres Leiva
Pueblo en Lucha
Playa Ancha, Valparaíso.