Rostro de Eric Rodríguez utilizado como portada de La Trampa.
En
el día de ayer, jueves 18 de abril, se conmemoraron 24 del asesinato de los
jóvenes combatientes Eric Rodríguez e Iván Palacios por parte de la Central Nacional
de Inteligencia a pasos de la esquina de San Pablo con Radal en la comuna de
Quinta Normal, hecho que enlutó a todo el sector norponiente de la capital, en
particular, y a todo el movimiento popular a nivel nacional.
Año
a año no son pocas las trincheras que recuerdan su caída, y este año se cuenta
con un nuevo aporte, la publicación a fines del 2012 del libro La Trampa (Historia de una infiltración) (Lom ediciones, Santiago,
2012, 174 páginas) del periodista de La
Tercera Víctor Cofre en el cual se narran el proceso en el que cayeron
ambos combatientes. Aquí pasaremos a hacer una breve reseña de dicha obra.
1.- La obra.
La Trampa
es una investigación periodística que se centra en la infiltración de un agente
(“Miguel”) de los servicios de inteligencia en el movimiento popular
radicalizado de fines de los 80. Se encuentra enmarcada en el llamado nuevo
periodismo (del cual Los fusileros de
Cristóbal Peña es uno de los mejores representantes), donde con pluma ágil, cruda
por momentos y analítica en otros se describe el proceso en el cual una
supuesta fracción del MIR (que habría estado ligada al MIR dirigida por Aguiló)
operó entre mediados de 1988 y los primeros meses de 1989.
El
principal resultado a destacar de esta investigación y relato periodístico es
la comprobación analítica de que la acción en que cayeron los cabros fue una “ratonera”
preparada por la CNI.
2.- Aquellos años.
Lo
que trasciende del libro es la voluntad de lucha de la juventud de esos años,
cuestión que no es difícil de ver en la actual juventud popular. Esa convicción
de lucha llevó a numerosos jóvenes de esos años, desencantados de las
organizaciones amarillas, a sumarse a quienes presentaran las posiciones más
radicalizadas, cuestión que encontraron en un supuesto líder operativo de la
fracción “más puntuda del MIR”: la Resistencia, denominada simplemente la “R”.
En
una población, la Simón Bolívar, que en esos años tenía una fuerte tradición de
protesta popular y de organización fue que se llevaría a cabo una acción de
menor envergadura que comprometió la vida del Eric y el Iván, dando cuenta de
una represión inhumana que despertaría, hasta el día de hoy, la inmediata
memoria popular de quienes los reconocieron como sus combatientes.
El
contexto de la caída fue en una jornada de Paro nacional convocada por la CUT,
a la cual los sectores más radicalizados igual se sumaban a pesar de las
críticas y en un cierto desperfilamiento de varias de las otrora organizaciones
revolucionarias (especialmente la fracción del MIR amarillo). Al mismo tiempo
la caída se produce cuando el NO ya había triunfado (y faltaban algunos meses
para la primera elección presidencial) cuestión que no estaba en los planes de
ninguna de las organizaciones revolucionarias de la época (FPMR-A, MAPU-LAUTARO
y MIR Militar) tal como correctamente se señala en La Trampa: “La izquierda más
extrema sintió esa noche [la del triunfo del NO] que el cambio que venía ya
tenía conducción, que la socialdemocracia y la naciente Concertación de
Partidos por la Democracia liderarían la transición y que la vía revolucionaria perdería fuerza”
(p. 33).
-
3.- Lo importante para el movimiento popular.
Lo
que nos deja La Trampa es un recuero de que no se puede tener confianza en la
justicia burguesa ya que debido a que han pasado 24 años jamás se consiguió la
verdad y la justicia para el caso.
Además
de eso, y a nuestro juicio es lo más importante, da cuenta de la infiltración
en el movimiento popular al igual que hoy, principalmente en los sectores combativos
de la juventud, dando cuenta del accionar de la CNI (hoy ANI) y de la falta de
profesionalización de los grupos subversivos. Esto se provocó, y en algunos
casos se sigue provocando, por el actuar radical de algunos grupos sin
desarrollo ideológico y que llaman a todo
el pueblo al combate sin profesionalizar en lo más básico sus prácticas
como cambiar sus teléfonos o sus chequeadas vestimentas.
Sin
embargo, La Trampa lamentablemente tiene dos puntos críticos. El primero dice
relación con el hecho de que a pesar de ser una investigación exhaustiva (que
en la última parte llega a perder sentido debido a la descontrolada entrega de
información de los agentes de la CNI sin procesar dichos antecedentes) no da
cuenta de la interrogante más apremiante: la identidad de “Miguel”. El segundo
punto se refiere que al ser una investigación periodística se sitúa des fuera
del campo popular, teniendo la falsa pretensión de ser “puro” y “apolítico” y
no reconociendo un carácter politizado y con una posición de clase como lo han
sido otras investigaciones sobre el campo popular contadas con objetividad pero
desde las trincheras populares.
Sin
duda que La Trampa es un libro que
debería ser lectura obligatoria en cada uno de aquellos que trabajan por la
construcción de una sociedad sin clases y que han comprendido el papel de la
lucha de clases en la historia. Al mismo
tiempo es un insumo y una herramienta para aquellos que negamos el olvido de
los nuestros, aquellos que mantenemos la memoria popular y que levantamos organización
popular donde no la hay, la fortalecemos donde ya existe y la multiplicamos
junto a otros organizados del campo popular.
Tal
como señalamos en el nº 4 de Los Combatientes en 1988 el Lautaro declaró la
Guerra Insurreccional de Masas (GIM) y para 1990 se presentaba como la
organización armada que más problemas le traía a la administración
concertacionistas. Nacido en diciembre de 1982 a partir de un desprendimiento
del Movimiento de Acción Popular Unitario (MAPU) el MAPU-Lautaro comenzó un lento
y profundo trabajo de basificación de masas principalmente en la zona sur de la
capital (La Granja, Puente Alto, Lo Espejo) y en otras zonas donde la comisión
juvenil del MAPU tenía presencia, como las poblaciones “La Antena” en La
Serena, “Lorenzo Arenas” en Concepción o “Bulnes” en Renca.
Como
toda organización que se plantea dar la lucha de clases, el actuar del Estado
en su contra no tardaría en llegar. Sin embargo, en sus comienzos el Lautaro no
tuvo grandes caídas represivas hasta enero de 1985 cuando cayó la Comisión
Política. Tras el encierro de unos meses, los integrantes de esta Comisión son obligados
a abandonar el país (entre ellos Guillermo Ossandón, Secretario General que
sólo se reintegraría a inicios de 1987). Desde esa época se comienzan a
implementar los llamados “E-5” que eran equipos operativos locales que
practicaban el enfrentamiento directo y la autodefensa para provocar la
subversión de las masas, pero sin alcanzar el nivel de fuerzas milicianas como
lo serían las Fuerzas Rebeldes y Populares Lautaro (FRPL) nacidas en 1987.
Los
golpes represivo sobre el Lautaro no volverían a llegar hasta los meses de
octubre y diciembre de 1989 cuando cayeron numerosos militantes, entre ellos
Marcelo Garay, Marcelo Villarroel, Marco Antonioletti e Isabel Osorio, Andrés
Soto Pantoja, 3 militantes de Curicó y otros militantes más. Aquí había
miembros del Comité Central y la Comisión Política por lo que fue una
importante detención para el Lautaro, ya que afectó a la estructura
estudiantil, a los grupos de Santiago y provincias. Este gran golpe ya no sería
fortuito como el de 1985, sino que demostraría que la CNI estaba ya tras los
pasos del Lautaro (a pesar de que no tuvo una Brigada especial como si para el
MIR o el FPMR), siendo el último y el único golpe de la dictadura (además de
aquel del 85 que fue fortuito) que anticiparía mucho lo que vendría en tiempos
del arco iris.
Las balas y los barrotes del arcoíris.
Mientras
a partir de 1988 se produce un quiebre en los grupos subversivos (división del
FPMR en 1987 y del MIR en esos mismos años) el Lautaro declara en ese tiempo su
continuidad en la lucha subversiva y popular por lo que la Concertación (y su
democracia cartucha) se enfocaría principalmente sobre él para sus golpes
represivos en los años 90. Para esto debió realizar una profesionalización del
arte militar que le provocó altos y bajos, principalmente por la pérdida de su
Frente de Masas y por la clandestinización de dirigentes sociales abandonando
sus frentes naturales; no es que antes no se ejerciera la violencia sino que se
pasa de un accionar netamente miliciano (de armamento artesanal y de
autodefensa que tiende a la lucha de masas) a uno militar (que tiende a la
profesionalización de individuos), que termina transformándose en una “guerra
de aparatos”. Con muchas detenciones de militantes y también muertos que para
la Concertación aseguraban el proceso de transición ya que solo se podría
generar un desarrollo económico si habría paz social. Aquí damos cuenta de esos
alegres y subversivos años del Lautaro que al mismo tiempo fueron golpes
decisivos al campo popular.
1990.
El
9 de agosto cae asesinado Aldo Norambuena Soto, de 26 años, y el 21 del mismo
mes cae Julio Eyzaguirre Reyes de 18 años, estudiante que muere cuando un
carabinero de civil lo acribilla mientras realizaban un copamiento, toma y repartición de productos en el Supermercado
EGAS de Recoleta.
El
16 de noviembre cae Marco Ariel Antonioletti el que había sido rescatado desde
el Hospital Sótero del Río. En su rescate es herida la compañera Marcela
Rodríguez. Esto significó un quemar las
naves, en que la organización entró en un espiral de enfrentamiento directo
con el aparato del Estado que traería sus consecuencias orgánicas de las que
hablamos en el nº 4.
Foto captada por La Cuarta en un doble asalto bancario en Vicuña Mackenna, donde aparece la llamada "mujer metralleta".
1991
El
7 de enero Víctor Ojeda Prufer (33, miembro de la comisión política) fue
detenido por la Dirección de Inteligencia de Carabineros en el domicilio de su
madre en Temuco cuando le realizaba una visita, al que la prensa calificó como
el presunto jefe operativo militar de las FPRL.
En
abril de este año se crea “La Oficina” organismo de inteligencia que buscaba
desarticular a los grupos subversivos; en especial al Lautaro el cual hasta ese
momento había recibido golpes principalmente de la Policía de Investigaciones.
Desde este mes hasta fin de año no hay problemas de seguridad y se incrementa
ostensiblemente el accionar subversivo de la organización.
Son
detenidos en julio, Jaime Pinto Angloni, Jaime Celis Adasme y Magdalena
Gallardo Bórquez miembros del Lautaro de la ciudad de Concepción.
El
18 de diciembre caen en Coquimbo Enrique Torres Saravia (26), Ignacio Escobar
Díaz (23) y Sergio Valdés Espinoza (27) cuando habían realizado una
recuperación a un Banco y debieron crear un enfrentamiento de contención para
que otros dos de sus compañeros pudieran huir y lograr salvar lo recuperado.
Sepultura de dos de los caídos en combate el 18 de noviembre de 1991.
1992
Se
producen unas de las detenciones más importantes contra el Lautaro. Es apresado
el 10 de enero de este año Bernardo Acevedo Lagos, “el mexicano” (militante del
MAPU durante la UP, posteriormente fundador y dirigente del MAPU-Lautaro,
señalado como el militante más teórico de la organización; acusado de robo con
violencia y asociación ilícita terrorista; sindicado como uno de los responsables
de la muerte del prefecto Héctor Sarmiento Hidalgo el 15 de enero de 1991, jefe
da la policía civil de Concepción, acción que fue en respuesta al asesinato de
Antonioletti). Al apresar a Bernardo Acevedo y 3 cercanos de éste, la Policía
de Investigaciones desbarató un importante apoyo logístico de la organización
con incautación de equipos (computadores, comunicadores, material quirúrgico),
panfletos y armas. Tras esto entre el 6 y el 8 de marzo caen Víctor González,
Carlos Silva Duncan (militante del MAPU a partir de 1978 y posterior dirigente
del Lautaro) y Jaime Poblete, todos miembros de la comisión política.
Por
esos mismos días cayó detenida Ana María Sepúlveda, en la población Jaime
Eyzaguirre, que tenía armamento almacenado, computadores y otros materiales.
Con
esto, entre enero de 1991 y marzo de 1992 la mayor parte de la Comisión
Política estaba detenida, quedando Guillermo Ossandón, líder de la
organización, como prácticamente el único miembro histórico en libertad, quien
en junio de 1992 reconocía “nos han pegado fuerte, son golpes duros, ha caído
una cantidad grande de compañeros y compañeras. Además, son golpes concentrados
en el espacio dirigente del partido que, sin duda, los hemos sentido”.
El
29 de marzo debuta la Coordinadora Subversiva por una Patria Popular (CSPP), la
cual fue un intento de articulación entre el MJL y el MIR-EGP y que realizaron algunas
acciones coordinadas.
El
28 de abril es ajusticiado el ex mirista y en esos tiempos militante del PPD,
Domingo Faustino Sarmiento, quien aprovechando sus contactos de su ex
militancia se había transformado en un soplón a sueldo de la “Oficina”.
El
10 de septiembre cayó en combate Andrés Soto
Pantoja (conocido como “Ariel”, en honor a Antonioletti) que con 21 años
fue uno de los combatientes más recordados en la historia del MAPU-Lautaro y de
las FRPL. Ese día el Lautaro había intentado ajusticiar al Intendente de
Santiago Luis Pareto (DC) en represalia a los numerosos golpes que esta
organización había recibido recientemente. Sin embargo, en la acción se
enfrentaron a sus escoltas y acribillaron a 3 de ellos, mientras que Soto debió
entregar su vida a la perpetuación de la naciente falsa democracia.
Los
numerosos golpes que provocó esta represalia sobre el ataque al Intendente Luis
Pareto dan cuenta de cómo los gobiernos concertacionistas reprimieron con igual
mano que la dictadura a quienes buscaban un atajo
para los intereses del pueblo.
Andrés Soto Pantoja, el "Papi", militante de las FRPL.
1993
El
30 de enero cae José Luis Oyarzún Pino de 23 años.
El
26 de marzo cae Norma Vergara Cáceres de 26 años cuando una célula del Lautaro
es detectada en un restaurante del centro de Santiago por policías que les
siguen y le tienden un cerco. Intentan abordar un taxi e huir pero antes de
subir Norma es asesinada por el disparo en el pecho de un carabinero; los demás
fueron detenidos. Tres días después, el 29 de marzo, un grupo operativo del MJL
adopta el nombre de “Norma Vergara” y realiza una recuperación de la planta
Premix a través de un copamiento del lugar, llevándose 28 millones de pesos, la
célula, que estaba integrada solo por 3 lautaristas recuperó también el
armamento de los guardias.
En
mayo fueron detenidos Paola Antonia Farías, Rodrigo Andrés Contreras y Cristián
Ángelo Silva, ex militantes del MJL, tras un frustrado asalto a la financiera
Condell, de la comuna de Maipú.
El
21 de octubre la represión concertacionista llega a su extremo con lo que se
conoció como la Matanza de Apoquindo. Ese día mueren los lautarinos Alejandro
Sosa Durán (24), Yuri Uribe Toro (24) y Raúl González Órdenes (23). Fue una
recuperación a un Banco O´higgins, en el cual fallece un carabinero cuando es
ajusticiado por los lautaristas que estaban refugiados en un bus de la
locomoción colectiva. Tras esto Carabineros e Investigaciones acribillan el bus
sin importar que hubiera también civiles en la micro, asesinando además de los
3 lautarinos a 3 civiles y dejando 12 heridos más.
Video del tema Eugenia de Fiskales Ad Hok, dedicado a Tatiana, prima del cantante Álvaro España, asesinada por carabineros al ir de pasajero en el micro de la Masacre de Apoquindo.
1994
En
noviembre cae detenido Carlos Antonio Mora, ex MJL que habría participado en el
Banco O´higgins de la Matanza de Apoquindo. Este sería uno de los primeros
casos de desarticulación del MJL y de realización de acciones de miembros
“descolgados”.
Todo
este proceso se lleva a cabo bajo una fuerte demonización mediática que intenta
desvirtuar el accionar de los lautaristas, los cuales no serían combatientes
sino que simplemente lumpen. Es necesario recordar que inclusive sectores de ex
revolucionarios se hicieron parte de esta demonización mediática, como por
ejemplo la Revista Página Abierta
(órgano del MIR renovado) o los medios del PC. Pérdida del carácter de masas
con la militarización que termina transformándose en una lucha de aparatos
contra el Estado (“después de establecer un equilibrio entre la subversión y
las fuerzas desatadas para detenerla o aniquilarla [el Estado], el Lautaro
reiniciaría su lucha ofensiva”, señaló Diego Carvajal en una entrevista de ese
tiempo). El Estado deslegitima al
Lautaro como una organización política tildándolo de terrorista, extremista o
lumpenesca, cuestión que se vio fortalecida por la pérdida del trabajo de
masas, lo que llevó a una derrota militar de la Guerra Insurreccional de Masas.
Finalmente
en junio de 1994 cae preso Guillermo Ossandón Cañas en Cartagena, cuando ya el
Lautaro estaba prácticamente desarticulado por completo y desmovilizado porque
la mayoría de sus militantes estaban presos. Su caída culminó un proceso de
cerco que le imprimió el gobierno de Aylwin. A mediados de los 90 la dirección
y casi a toda la militancia histórica estaba en la CAS. Cuestión distinta a la
del MIR o el FPMR donde sus direcciones habían salido del país (Pascal y
“Salvador”). Ossandón fue condenado a cadena perpetua, pero indultado a los 10
años.
Detención de Guillermo Ossandón. Junio de 1994.
Ante
esto es imposible negar la derrota militar de la Guerra Insurreccional de
Masas; el error de alejarse de las masas en el afán por lograr un atajo a la democracia cartucha llevó a
una “guerra de aparatos” en que el Estado tiene las de ganar debido a la
superioridad logística y técnica; el único ámbito en que los subversivos tienen
mayor ventaja es que cuentan con el pueblo a su lado, sin él la victoria se
aleja. Se cayó en muchas ocasiones en un deber ser, en un operativo ético del
operar más que en un actuar consecuente con el análisis objetivo. Las ganas por
sobre el profesionalismo.
Esta
derrota, no reconocida por la dirección según algunos sectores lautaristas,
provocó innegablemente una reestructuración orgánica en la cual la militancia
se transformaba al estar en su mayoría en la cárcel y comenzar un nuevo proceso
donde la resistencia heroica a las condiciones del presidio sin duda que
entregaron muchos nuevos aprendizajes para el pueblo en lucha.
A
pesar de estas duras caídas que hemos recordado, sin duda que el actuar
rebelde, subversivo y original del Lautaro sigue cabalgando en el Chile Popular
de nuestros días.
Las entregas que hemos
venido realizando sobre memoria popular que hemos denominado los combatientes
busca rescatar la memoria popular de numerosos combatientes de nuestro pueblo
que han dado la lucha por la construcción de una sociedad sin clases desde la
llegada de los gobiernos concertacionistas en adelante.
En esta entrega nº 4
buscaremos desarrollar brevemente algunas de las principales características
del Complejo Partidario Mapu-Lautaro que si bien es cierto nació en 1982 tuvo
su desarrollo y accionar más recordado en los primeros años de los ´90.
Su organización.
Sin duda analizar al
Lautaro aporta variadas reflexiones al campo rebelde y popular. En primer lugar
al analizar su estructura, la cual a pesar de que algunos pretendan darle
exclusividad, originalidad o exotismo se articulaba a partir del Partido
MAPU-Lautaro (complejo partidario) que tenía al Movimiento Juvenil Lautaro
(MJL) como órgano principal de masas (reclutando jóvenes poblacionales y
secundarios principalmente) y las Fuerzas Rebeldes y Populares Lautaro (FRPL)
que vendrían a ser el referente militar subordinado al Partido, encargadas de
la recuperación de recursos, la defensa del Secretariado General y de las
acciones militares de mayores envergaduras (nacieron el 5 de octubre de 1987,
justo un año antes del plebiscito SI-NO, fecha que busca homenajear a Horacio,
militantes del MAPU que cayó en la guerrilla de El Salvador en 1981; “Horacio”
además se llamaron las armas artesanales que construyó el Lautaro). Hasta antes
de 1988 fue el MJL el que mayores avances tuvo al ser la cantera de numerosos
militantes en su mayoría jóvenes y populares, pero desde ese año, como veremos,
la centralidad será traspasada a las FRPL las cuales en su origen eran unas dos
escuadras, más una fuerza central que dependía directamente de la Comisión
Política.
La Estrategia Militar.
En el III Congreso del
MAPU-Lautaro se dejó establecido lo que era la Guerra Insurreccional de Masas
(GIM), que ya se había declarado, la que consistía en una “guerra de todo el
pueblo” (Ver Partido MAPU-Lautaro, “Conferencia Nacional Militar. III Congreso
Partido MAPU”, Santiago, 1987). Esta Guerra, que sería nacional y prolongada
(siguiendo al maoísmo), tendría 3 momentos: a) acumulación de fuerzas: correspondería al proceso de
movilización por un Chile Popular y la Patria Grande en que las fuerzas
populares se transformen en efectivos político-militares. En esta etapa se
estaba en 1987 cuando es declarada. b)
puesta en acción: enfrentamiento con la dictadura, en un proceso
extremadamente complicado, se consolidan las fuerzas populares y se aprontan
para el asalto general. c) insurrección
general: las fuerzas populares maduran y la dictadura hace aguas; es un
proceso ofensivo y destructivo.
Esta estrategia fue lanzada
en el contexto del plebiscito (al mismo tiempo que el FPMR preparaba la Guerra
Patriótica Nacional) y consistía en el levantamiento conjunto de todas las fuerzas subversivas del
país dirigidas por la vanguardia político-militar (el Mapu-Lautaro). No sería
una guerra normal entre 2 ejércitos sino que sería una guerra entre los
poderosos y todo el pueblo. Se buscaba un “corte histórico” en que se rompiera
con la dominación histórica. El mayor desarrollo de la guerra iniciada por el
Lautaro se vivió bajo el primer gobierno de la Concertación (Aylwin),
aumentando la cantidad de operaciones y su radicalidad. Sin embargo esto llevó
a que el aspecto militar fuera el centro de la organización desde el año 91 en
adelante, lo que provocó que gran parte de los dirigentes de base
(poblacionales o secundarios) fueran cooptados para la estructura militar; se
pasaba por urgencia del frente de masas al frente militar. Esto provocaría un
proceso de enclaustramiento en que la organización se fue encerrando a sí misma
bloqueando sus vías de comunicación con sus frentes de masas lo que condujo a
que las masas se tragaran el cuento de que eran delincuentes y no combatientes.
Al mismo tiempo fueron desapareciendo las anteriores canteras de militantes con
lo cual se comenzó a reclutar a militantes que no estaban lo suficientemente
preparados en el tema militar reflejados en gran cantidad de muertes, heridos y
detenciones (dejó de existir profesionalización) lo que afectó gravemente a la
organización. Se provocó una guerra de aparatos entre las FRPL y Carabineros e
Investigaciones, donde el aparato del enemigo tiene mucho más poder, se pasa de
una organización popular, de masas a un aparato; donde todos los militantes del
Lautaro terminaban haciendo de todo, pero principalmente desarrollando el
accionar armado.
La articulación entre las
masas y lo militar.
Copamientos Territoriales
Armados (CTA) eran acciones coordinadas de propaganda, despliegue de fuerzas
milicianas, sabotaje y recuperaciones consistían en la toma de un espacio
físico controlando la situación. Comenzaron a desarrollarse tras la formación
de las FRPL a mediados de 1987, representando el nivel más alto y propio de
acciones milicianas de masas y no de aparatos. Uno de los más recordados
ocurrió el 24 de mayo de 1990 cuando a El
Mercurio (25/05/1990, p. C1 y C2) le daba urticaria diciendo: “Un grupo
armado, compuesto por una treintena de extremistas identificados como miembros
del Movimiento de Acción Popular, MAPU, asaltó anoche al Centro Comercial
Florida, en la rotonda situada en el paradero 14 de Vicuña Mackenna, y lanzaron
un cohete de tipo Law contra la 36º Comisaría, ubicada en el mismo sector (…)
Dispararon el artefacto explosivo contra el cuartel policial con el fin de
distraer a Carabineros, mientras el grupo principal ingresó al centro
comercial, reduciendo por la fuerza a los guardias y los dependientes de una
sucursal de Farmacias Ahumada, otra de calzados Bata, otra de electrodomésticos
DIN, de una tienda de ropa de niños y de una boutique (…) Tras reducir a los
vendedores y los guardias, procedieron a saquear las estanterías, llevándose
además el dinero que se guardaba en las cajas registradoras (…) al tiempo que
el resto de los sujetos lanzaba panfletos con una leyenda que señalaba lo
siguiente ´21 años. Somos fuerza para el Poder de la Felicidad. Partido MAPU`”
Además de lo que cuenta El Mercurio también se hicieron
numerosos cortes de calles aledañas para causar conmoción e impedir la llegada
de la represión por lo que la acción contó en definitiva con muchas más
personas que los 30 que se mencionan que saquearon las tiendas. La masividad
que tenían los CTA les daba la mejor protección de las fuerzas represivas, era
el mismo pueblo que era combatiente y que se cuidaban entre ellos. De esta
manera se mezclaba el trabajo de masas con el trabajo militar.
En este mismo sentido de
que fueran las mismas masas las que se hicieran parte de la GIM el Lautaro no
aceptaban ayuda extranjera (principalmente en el caso de las armas y al
financiamiento), en primer lugar porque no tenían comunidad ideológica con
prácticamente nadie y porque consideraban que eso los haría dependientes, por
lo cual la militancia debía rebuscárselas ella misma lo que obligó a basificar
bastante en los ´80s y a dar cuerda a la osadía desde la llegada de los
gobiernos cartuchos. Si no había recursos la misma organización debía
conseguirlos recuperándolos. Así fue que partieron saqueando las tiendas Bata
con palos, cuchillos y harta gente; no era un asalto operativo que hacían 4 o 5
especialistas sino una recuperación masiva que contaba con la cobertura de un par de barricadas que sirvieran de
contención a la llegada de la repre. Al mismo tiempo se aprovechaba la acción
para realizar una intensa e integral propaganda con una fuerte carga simbólica.
Afiche de actividad homenaje
al Movimiento de Madres Guacolda.
Uno de los productos
recuperados más llamativos y simbólicos de la impronta del Lautaro fueron los
condones. Se consideraba que la liberación del pueblo era total e integral por
lo que el aspecto sexual también debía ser liberado puesto que también estaba
bajo las reglas de la lucha de clases, por eso se recuperaban condones y se
distribuían para que los sectores populares pudieran gozar de una felicidad
plena. Eso le permitió al Lautaro continuar creciendo en los sectores juveniles,
como las poblaciones o la FESES (Federación de Estudiantes Secundarios de
Santiago; especialmente en la COEM, Coordinadora de Organizaciones de Enseñanza
Media, expresión de izquierda al interior de la FESES), realizando numerosas
propagandas armadas en Liceos repartiendo condones o cassettes recuperados.
Un último ejemplo del gran
trabajo de masas que realizó el Lautaro fue el Movimiento de Madres Guacolda que
durante los años 1989 y 1994 se levantó como una instancia de defensa de los
presos políticos del Lautaro, siendo un ejemplo de organismo generado y que no
vuelca a toda una organización por la justa defensa de los prisioneros
políticos.
El
análisis del enemigo.
Para el Lautaro los grandes
enemigos del pueblo eran tres:
-Los Grupos Económicos
(Internacionales principalmente): por este motivo se recuparon numerosas
tiendas Bata o Hush Puppies, como símbolos de la dominación. Con esto se
demostraba una gran capacidad de movilización y de hacer parte a las masas de
las recuperaciones para luego repartirlas en las poblaciones y no ser solamente
un aparato especializado que le hace la pega a las masas.
-El Imperialismo: el mejor
ejemplo de esto fue el ataque a los templos mormones. “Mientras miles de
chilenos no tenemos dónde vivir, los gringos de los Estados Unidos construyen
lujosos santuarios de dominación. Contra la intervención yanqui en América
Latina, la fuerza rebelde de Lautaro se levanta” (El Pueblo Rebelde Vencerá. Publicación del MAPU-Lautaro, nº 16,
julio de 1986, p. 10. )
Se busca atacar lo que
consideraban la tríada de dominación: las FF.AA., los Grupos Económicos y el
Imperialismo.
-Las Fuerzas Armadas:
principalmente Carabineros e Investigaciones quienes eran vistos como los
encargados de mantener el orden de la sociedad capitalista y eran los que
llevaban la presencia del Estado a los sectores populares. La prensa y la
izquierda reformista los estigmatizó por esto como si “mataran pacos porque
sí”.
Ideología
En este aspecto radica una
de las principales debilidades del Lautaro.
Su dirección fue bastante
ecléctica en sus desarrollos teóricos (con influencias desde Gramsci y Allende
hasta Lukács y Mao, además de varias figuras de mayo del ´68, siendo
mencionados por algunos como “mayonesos”), en cambio la militancia
mayoritariamente tenía poco desarrollo teórico e ideológico especialmente en
los 90. En esto se debe recordar que el Mapu-Lautaro al nacer de un
desprendimiento del MAPU en 1982 traía algunos presupuestos ideológicos de ese
Partido como por ejemplo la gran valorización de la figura de Allende (cuestión
que no se entiende en una organización que adscribía a la lucha armada y
radical), del cristianismo (el MAPU venía de la DC). Este excesivo eclecticismo
ideológico sería el que le pasaría la cuenta al Lautaro en los años ´90 cuando
gran parte de su militancia que estaba apresada en la Cárcel de Alta Seguridad
a mediados de los ´90 se declara anarquista. Sin embargo el fuerte trabajo de
masas realizado le permitiría ser la organización subversiva que se
transformaría en vanguardia a inicios de los 90 (el MIR había sido fuertemente
mermado a inicios de los ´80 al igual que el FPMR en 1986, 1988 y que además
vivía una diáspora, mientras que el MIR EGP no logró tomar vuelo) dando cara a
los gobiernos cartuchos de la Concertación, la cual se concentraría en
desarticular a los jóvenes rebeldes y populares lautaristas.
“La historia ha sido
empujada y se ha producido un parto. Con alegría y orgullo profundo comunicamos
a nuestro Pueblo que (…) ha nacido la Coordinadora Subversiva por una Patria
Popular”.
Primer Comunicado de la CSPP.
Combatientes del Movimiento Juvenil Lautaro en una propaganda armada.
El
29 de marzo de 1992 no fue uno más de los que se venían conmemorando desde
1986, sino que tuvo sello propio. A inicios de ese mes el complejo partidario
Mapu-Lautaro, especialmente sus Fuerzas Rebeldes y Populares Lautaro (FRPL), y
el MIR-Ejército Guerrillero de los Pobres- Patria Libre (EGP-PL) habían dado
vida a una Coordinadora Subversiva que según El Mercurio la “decisión se adoptó el 4 de marzo pasado, en una
reunión de la comisión política del Lautaro en el balneario de San Sebastián,
luego que el grupo resultara desmembrado como consecuencia de la detención de
la mitad de su comisión política y la deserción de importantes dirigentes” (El Mercurio «El grupo Lautaro creó la
“Coordinadora Subversiva”», 31/03/1992, p. C-1). Tras esta reunión a mediados
de ese mes llegaría a gran parte de la prensa un comunicado donde se informaba
de la conformación de esta Coordinadora y se convocaba a una Jornada Nacional de Insurgencia y Subversión
entre los días 25 y 30 de marzo, pleno entorno del día del joven combatiente.
Ya
desde el año anterior el Mapu-Lautaro, el recién formado MIR-EGP-PL y un grupo
del FPMR-A (el Destacamento Patriótico Raúl Pellegrin) venían sosteniendo
conversaciones para formar algún tipo de articulación. Sin embargo debido a la
fuerte diáspora que venía viviendo el Frente Autónomo abandonaron rápidamente
la iniciativa sumado a las fuertes diferencias ideológicas y operativas
principalmente con los compañeros lautaristas (a pesar de que 1989 el
Movimiento Juvenil Lautaro y la Juventud Patriótica habían realizado acciones
de propaganda en conjunto).
Durante
las jornadas de ese 29 de marzo la CSPP logró realizar 35 acciones subversivas
e insurgentes, desde sabotajes a infraestructura, propagandas armadas y
acciones de hostigamiento a las fuerzas represivas del Estado en varias
regiones del país. Una de aquellas acciones se realizó en el Casino de Viña del
Mar emblemático lugar de entretención de la burguesía nacional donde
aparecieron panfletos con la firma de la Coordinadora que iba acompañada de la estampa
del MAPU-Lautaro y del MIR-Ejército Guerrillero de los Pobres-Patria Libre;
cuestión que se hizo bastante cotidiana con la edición y distribución
co-responsable de panfletos.
Algunas acciones.
Tras
la fuerte campaña de agitación del 29 de marzo las acciones no se detuvieron. En
la tarde del miércoles 2 de septiembre de 1992 dos grupos de la CSPP realizaron
recuperaciones a 2 locales de la firma
“Com Center” de la comuna de Providencia. De ambos recuperaron 45 equipos transmisores portátiles con escasos minutos de diferencia. Se adjudicaron la
acción con una llamada a la agencia UPI en la noche de ese día. La primera
recuperación se produjo a las 15:10 horas en el local de Antonio Varas 541,
“cuando dos hombres y una mujer, premunidos de armas de fuego cortas,
ingresaron al lugar e intimidaron a los presentes, entre ellos vigilantes de
seguridad desarmados. El grupo, actuando con pleno conocimiento de lo que
buscaban, se apoderaron de 25 equipos transmisores portátiles de las marcas
Kenwood, Yaetsu y Motorola, y se dieron a la fuga en un taxi Opala que los
esperaba en la puerta”.
“Una
hora después la acción se repitió en un segundo local de “Com Center”, en esta
vez en avenida Los Leones 154. En la ocasión, tres desconocidos, al parecer los
mismos de la vez anterior, ingresaron al lugar y con similar “modus operandi”
se apoderaron de 20 equipos transmisores de las marcas indicadas, como también
de un número indeterminado de cargadores de baterías. El grupo huyó en un taxi
Opala” (La Tercera, 03/09/1992, p.
32). Tras esto se encontró el taxi en Los Leones con General Holley y su conductor
estaba en el portamaletas. No hubo lesionados y habían seguros comprometidos,
por lo que la operación resultó completamente limpia.
Sin
embargo el fuerte cerco policial se estrechaba cada vez más sobre el Lautaro. El
17 de febrero de 1993 se realizaría otra acción de financiamiento de la CSPP
cuando se realizó una recuperación en un Banco Santander en la calle Miraflores
en el centro de Santiago donde 3 carabineros quedaron heridos al igual que el
lautarista Claudio Melgarejo (importante líder de las FRPL), el cual pasaría 13
años en prisión en la CAS.
La evaluación.
Respecto
a la duración de esta CSPP no se tiene demasiada claridad puesto que el MIR-EGP
señala en un comunicado que tuvo una duración de dos años mientras que en otro
comunicado señala que habría durado tres.
En
1997 el MIR EGP reconocía que “fue un intento desdibujado por la incapacidad de
articular dos políticas la del MAPU-LAUTARO y la nuestra. La táctica nos llevó
en un momento a confrontar dos visiones distintas que chocaban en tiempos y
espacios, a pesar de ello se lograron grandes avances en la relación cotidiana,
en la cooperación, apoyo y aprendizajes mutuos. La CSPP se desarticuló junto al
descalabre represivo del MAPU-Lautaro, mas pensamos que las diferencias
surgidas entre nuestras organizaciones en torno al diagnóstico de la situación
política y del “qué hacer” harían inviable su continuidad en estos tiempos.
Seguimos creyendo en la necesidad de la unidad, de esta franja radical, pero ya
no entendida desde un espacio orgánico común, sino desde sus asentamientos
reales” (Entrevista con miembros del Colectivo de Coordinación Nacional del MIR
(EGP), octubre de 1997).
Sin
duda que a lo que se refería esta evaluación del MIR-EGP era a una falencia
ideológica de la CSPP puesto que si bien se estaba de acuerdo en algunas cosas
como que el objetivo era la “patria popular” entendida ésta como el socialismo,
como el pueblo realizando todos sus anhelos y necesidades, dejando fuera a los
ricos; de igual manera no se tenía un análisis común respecto a líneas de
acción y perfiles de los militantes.
Uno
de los puntos más importantes de esta CSPP sin duda sería el importante papel que se le
atribuyó al trabajo en zonas rurales, principalmente zonas con presencia del
pueblo mapuche; no sería casualidad que tiempo después se comenzaría a
radicalizar la lucha del pueblo mapuche con importantes aprendizajes de la
lucha popular y subversiva por la liberación de los pobres del campo y la
ciudad.
Experiencias como esta no deben quedar olvidadas, la crítica y autocrítica deben servir como herramienta para que el pueblo vaya avanzando en fortalecer sus organizaciones y multiplicándolas con otros compañeros de la franja radical.
La
reconstrucción de la memoria popular es una tarea de vital importancia para la
reconstrucción del movimiento popular. En este sentido existen numerosos
intentos de ejercicio de memoria popular, pero la mayoría de ellos se refieren
a la lucha de clases desarrollada en nuestro país desde marzo de 1990 hacia
atrás.
Por
eso desde las páginas de Pueblo en lucha
iremos publicando algunas contribuciones para la memoria popular de la lucha de
nuestro pueblo en los años más recientes. Hoy iniciamos esta reconstrucción con
una orgánica nacida en los años ´90, el MIR-EGP, que hemos titulado Los
Combatientes.
Desde
mediados de los años ´80 el MIR venía viviendo un proceso de división en la
cual diversos sectores se levantaban con carriles propios muy alejados de los principios
que dieron origen a esta organización. El amarillismo y la delación
caracterizaron a varios de estos sectores (más tarde integrados al PS, a la
Surda y hoy a los “autónomos”), sin embargo hubieron otros sectores del mirismo
que continuaron haciendo carne la consigna del pueblo, conciencia, fusil…
Fue
así que el 4 de octubre de 1991 se dio origen el Movimiento de Izquierda
Revolucionario-Ejército Guerrillero de los Pobres (MIR-EGP, que en sus primeros
años agregó el nombre de Patria Libre), con la acción de la toma de la agencia
de noticias France Press, que estaban ubicadas al frente del Palacio de La
Moneda.
La
formación de esta organización no fue azarosa. Variados fueron los sectores del
mirismo que continuaron dando la lucha en los años ´80. Aracely Romo y Pablo
Vergara eran de esa línea y cayeron llevándola a la práctica en 1988. Ya desde
esos años un combatiente de nacionalidad argentina se había sumado a las filas
del MIR chileno, Gustavo Abel Cabezas, quien cumplió una labor importantísima en
el ingreso de militantes miristas de retorno al país desde Argentina, como el
mismo Pablo Vergara, quien representó un gran referente para él.
Tras
cumplir esa labor de apoyo logístico para el ingreso de los compañeros desde
Argentina él mismo atravesó Los Andes para empuñar las armas que otros ya
habían abandonado y que unos pocos mantenían en ristre. Esta prueba de
internacionalismo revolucionario las volvería a repetir a lo largo de su
combativa vida.
Había sido en su país cuando en
los años setenta aún adolescente integró, como gran parte de las capas
populares de su país, la Juventud Peronista (brazo izquierdista de esa línea
política), la cual era el organismo público generado por Montoneros. Al igual
como muchos combatientes chilenos su vida militante comenzó al alero de
sectores populares de las comunidades católicas de la zona sur del gran Buenos
Aires. Fue allí donde comenzó a conocer la situación que vivían los compañeros
chilenos bajo la dictadura “gorila” de Pinochet. Visitó en un par de ocasiones
nuestro país logrando generar vínculos de solidaridad en las poblaciones donde
el MIR y la Iglesia del Cristo Pobre eran los que aglutinaban los focos de
resistencia, esos mismos lazos fueron los que más tarde le brindarían cobijo en
su andar rebelde e insumiso por nuestras tierras. Fue algo similar a lo que el
combatiente argentino Hugo Ratier (“José”)[1]
antes había hecho al sumarse a la lucha contra la dictadura pinochetista.
Fue un
importante actor en los primeros años de vida orgánica del MIR-EGP, donde se le
conoció como “Gabriel” y “Javier;” sin embargo esta organización que realizó
numerosas acciones en ese tiempo debió por motivos de seguridad decidir que
varios de sus mejores cuadros abandonaran el país al sufrir la fuerte reacción
del Estado.
En
agosto de 1995 “Javier” ya había salido del país de vuelta a Argentina donde
debía preparar el ingreso de Alfredo Canales y Alejandro Muñoz, fundadores del
MIR-EGP, que venían huyendo del país por su participación en una recuperación a
la Azucarera INSA en la ciudad de Los Ángeles. Debido a la fuerte represión que
se vivía en varios países latinoaméricanos fueron muchos los combatientes que
decidieron poner su vida al servicio del proceso revolucionario que se veía más
aventajado, por eso fueron varios los militantes del EGP que dirigieron sus rumbos
hacia Colombia donde las FARC-EP y el ELN habían iniciado una ofensiva contra
el Estado mientras en muchos lados se hablaba de crisis del socialismo y la
revolución.
Gustavo
Cabezas, tras recibir a los combatientes en Argentina encauzó sus pasos junto a
ellos hacia Colombia (donde más tarde se les uniría Marcos Rodríguez Ortega),
allí se incorporaron a las filas del Ejército de Liberación Nacional (ELN),
específicamente al Frente Guerrillero “José María Becerra”, que dependía del
Frente de Guerra Sur Occidental, apoyando también al Frente Urbano Omaira
Montoya. Allí adoptó el nombre de “Roberto”, en honor a Roberto Santucho, líder
y fundador del PRT-ERP argentino. Durante este tiempo el MIR-EGP de Chile
estrechó sus lazos con el ELN de Colombia sacando varias declaraciones en
conjunto.
Desde
fines de 1995 hasta mediados de 1997 aquel combatiente argentino volvía a poner
su vida al servicio del internacionalismo revolucionario. Educado al calor de
la teología de la liberación fue uno más de los elenos que avanzaban en esos
años ´90s.
Pero
la reacción no se haría esperar. El 17 de agosto de 1997, tras cerca de 2 años
de combate en tierras cafeteras, cayó en combate “Roberto”. Ese día, él y sus
compañeros sufrieron una emboscada de aniquilamiento por parte de una Compañía
del Batallón Contraguerrilleras “Numancia” en la vereda de San Antonio. Allí en
el suroriente colombiano, en los Altos de Jamundí, en las cercanías de Calí,
capital del departamento del Valle, se extinguía el cuerpo de ese trasandino
querido en las poblaciones de Santiago y en el monte colombiano, caía
manteniendo en pie la solidaridad de clase de quienes luchamos por una sociedad
sin clases. Por motivos de seguridad el MIR-EGP recién pudo reivindicar su
caída en enero de 1998, sin embargo el ejemplo de su internacionalismo
revolucionario, de dejar atrás la individualidad burguesa ha sido y es hoy un
ejemplo en la lucha por una sociedad sin clases.
VIVA
EL INTERNACIONALISMO REVOLUCIONARIO.
PROLETARIOS
DEL MUNDO UNÍOS.
[1] Asesinado
junto a Alejandro Salgado el 7 de septiembre de 1983 en la calle Janequeo de
Quinta Normal. Era uno de los principales líderes de la Fuerza Central del MIR
tras el “Coño Aguilar”, Arturo Villabela.
Este domingo 22 de enero el calor se dejará sentir en la capital al igual como hace 20 años, cuando 3 jóvenes rodriguistas a eso de las 7 de la mañana daban curso a una operación de recuperación a un camión de transporte de dinero de la empresa PROSEGUR. Fabián López Luque y los hermanos Alex y Pablo Muñoz Hoffman eran quienes arrebatarían los dineros recogidos por eses camión en la sucursal del Banco Concepción, ubicada en el Campus Oriente de la Universidad Católica (misma sede universitaria donde se había ajusticiado a Jaime Guzmán en el año anterior), en Ñuñoa.
La operación estaba pensada para que Alex estuviera en las inmediaciones del lugar y avisara de la llegada del vehículo a Pablo y Fabián quienes ejecutarían la acción en el hall principal, reduciendo a los 2 guardias antes que ingresaran a las dependencias y escaparan con el dinero. En ese momento aparecería otro frentista en automóvil y se realizaría la retirada. Todo parecía cumplir su objetivo y los frentistas se aprestaban a huir con 7 millones 600 mil pesos, sin embargo uno de los guardias de Prosegur en un intento por defender los dineros pertenecientes a la clase burguesa intentó oponer resistencia y luego huir, pero López lo redujo con un disparo. Eso no sería todo puesto que el otro guardia intentó eludir la emboscada a bordo del camión mientras Alex descargaba su M-16 sobre el blindado; finalmente el chofer del camión trató de atropellar a los rodriguistas los cuales decidieron escapar tras fracasar la operación. Cuando llegaron al punto donde debía aparecer el automóvil, aún con las armas en sus manos, se miraron puesto que el auto no aparecía por ningún lado. Tras esperar unos minutos decidieron desesperadamente escapar a pie “y a lo que venga”. Poco alcanzaron a caminar puesto que un furgón policial los interceptó y los 3 combatientes se parapetaron tras unos automóviles y comenzaron a disparar a los policías.
Pablo Muñoz, que antes había participado en los ajusticiamientos de Fuentes Morrison, el General Leigh y el coronel Fontaine, fue herido por ráfagas policiales, mientras que un represor fue alcanzado por tiros rebeldes. Pablo quedó con una pierna destruida. Sus compañeros intentaron cargarlo para sacarlo de ahí pero se resistió sacrificándose para que sus compañeros pudieran salvarse, los cuales reemprendieron la huida. En plena calle quedó Pablo y fue repasado por ráfagas de metralleta manchadas con el deshonor. Tras eso se le trasladó a un Hospital.
Alexis y Fabián huyeron del lugar por un par de cuadras, pero al verse rodeados buscaron refugio en una casa del pasaje Alonso de Ercilla, tomando como rehenes a la familia del abogado Riveros. Rápidamente la vivienda fue rodeada por cerca de 500 Carabineros y comenzó una negociación que duró más de 14 horas y fue trasmitida en directo por las pantallas de la TV.
Sin duda que los jóvenes no eran especialistas en negociados y que las circunstancias los llevaron a esta situación que no buscaban y donde no eran duchos. Mientras esto ocurría un grueso contingente de medios de comunicación, lacayos de los ricos, se les permitió que se acercaran al escenario del enfrentamiento, con lo cual la noticia fue trasmitida por todos los canales de televisión desde casas cercanas. El Estado buscaba dar una señal para todos quienes se atrevieran a desafiar la “democracia de los acuerdos”, un show mediático de amedrentamiento.
A través de comunicaciones telefónicas los combatientes dejaron en claro cuál era el objetivo de la acción y el porqué de su permanencia en la vivienda. Los mismos rehenes relatan que no recibieron ningún mal trato por parte de los combatientes y que fueron testigos de que en las negociaciones se hablaba hasta de repartir comida en las poblaciones pobres de Santiago.
Los combatientes con su sinceridad de guerrilleros dejaron en libertad a los niños de la familia mientras la TV interrumpía los noticieros con los despachos en directo. Viejos rancios del pinochetismo, concertacionistas acérrimos, reformistas recalcitrantes, jóvenes rebeldes de los ´90, todos se posicionaban como espectadores frente a este nuevo golpe de la represión concertacionista.
Alrededor de las 22:00 horas, cuando el cansancio, la presión y la desesperación asfixiaban a los 2 combatientes, éstos decidieron rendirse. Comunicaron a los represores que primero entregarían a los demás ocupantes de la casa y tras esto saldrían con sus manos en alto, rendidos tras tantas horas de negociación. Fue en esos instantes que los aparatos represivos de los explotadores, los enemigos del pueblo, los perros guardianes de los ricos, mediante francotiradores del GOPE dispararon sobre los jóvenes indefensos a penas éstos se asomaron por la puerta de la casa, quedando sus cuerpos tendidos en el antejardín. Enrique Krauss, ministro del Interior de la época y Belisario Velasco, subsecretario, ya habían dado las instrucciones para acabar con los grupos que siguieran ofreciendo resistencia al pacto Dictadura-Concertación. Ésta última negociaba con los militares mientras a los combatientes les ofrecía plomo; el mensaje era que exterminarían a los revolucionarios de la misma manera que lo hicieron los militares.
Cuando Carabineros de Chile pudo perfectamente haberlos detenido para su procesamiento y juzgamiento por los tribunales burgueses, dejaron caer todo su desclasamiento irracional al asesinarlos cuando estaban desarmados. Los mismos tribunales se manifestaron en esa época al respecto: “no tengo ninguna certeza que salieran disparando, existen dudas porque no se sabe si realmente se enfrentaron o fue otra cosa. Cuando llegué al sitio del suceso la policía uniformada ya había avanzado los peritajes y entonces yo di la orden que se coordinaran con Investigaciones, pero no he establecido qué es los que sucedió” (María León Neira, Jueza a cargo de la investigación, La Tercera 29/01/1992). Sin embargo sus responsables jamás serían condenados.
Alez Muñoz fue abatido con 10 balazos en su cuerpo y estuvo a lo menos 15 minutos agonizando. Fabián López recibió 7 tiros, 2 de ellos en su cráneo, por lo que murió de inmediato.
Desde todo punto de vista esta operación de recuperación de dinero para solventar la continuidad de la lucha fue un fracaso.
Pablo Muñoz, que había quedado gravemente herido logró sobrevivir y tomaría la responsabilidad de no bajar la guardia como homenaje al asesinato de su hermano Alex y su compañero Fabián como a todo el rsto de la clase. En octubre de 1992 participaría en la fuga de 8 presos rodriguistas desde la ex penitenciaria, acción que terminó con 3 muertos, 3 fugados y 2 recapturados, Pablo estuvo entre estos últimos, recibiendo una nueva ráfaga por la espalda cuando ya estaba detenido. Con eso Pablo debió volver a la cárcel no pudiendo vengar la muerte de su hermano. Sin embargo el 30 de diciembre de 1996 no dudó en subir a un canasto que lanzó un helicóptero que sobrevoló la cárcel de alta seguridad dejando atónitos a los gendarmes y desatando la alegría popular de los demás reclusos y del pueblo que ya no le creía a la farsa de la democracia.
A 20 años de la caída de Alex Muñoz y Fabián López la dictadura sigue oprimiendo al pueblo chileno y en especial a quienes luchan contra el Estado. Sin embargo, ejemplos como éstos cada día adquieren mayor consecuencia con el despertar de las masas, reconociendo que no todos se tragaron el cuento de la alegría y de que el Estado con el único que negocia es con los explotadores mientras que hacia el pueblo siempre ofrece el plomo o la traición.
Hoy 14 de noviembre, se cumplen 21 años del rescate del joven combatiente Marco Ariel Antonioletti (de 21 años) desde el Hospital Sotero del Río en Puente Alto. Este militante del Movimiento Juvenil Lautaro (MJL) que había sido dirigente de la Federación de Estudiantes Secundarios (FESES) a partir del liderazgo demostrado en el Liceo Gabriela Mistral (A-15 de Independencia). Ingresó al Lautaro a mediados de 1986 mediante la estructura secundaria de éste. Uno de sus compañeros de liceo lo recuerda como “el weichafe más lindo y genuino que tuve la oportunidad de conocer y que lamentablemente asesinaron en democracia. Era buen alumno, alegre, súper corto de vista”[1].
Fue apresado por la CNI a fines de 1989 en la ciudad de Coquimbo. Por esa fecha la CNI, meses antes de desaparecer, llevó a cabo un fuerte golpe contra el Lautaro (12 detenciones) que hasta el momento no había recibido grandes bajas en su accionar irreverente y subversivo.
Como decíamos, el 26 de octubre de 1989 fue interceptado Antonioletti en el puerto de Coquimbo (donde había pasado a formar parte del Regional La Serena-Coquimbo) por una camioneta en la que iban 4 civiles armados. Fue torturado salvajemente en el sitio conocido como La Pampilla, desde donde lo conducen a Santiago, donde Carabineros lo continua interrogando y torturando. Producto de estas torturas es que le provocaron un desprendimiento de retina en su ojo, por lo cual debió recibir recurrentemente asistencia médica. Tras un año de estar en la desaparecida Cárcel Pública las visitas semanales rutinarias al servicio de oftalmología siguieron siendo necesarias, por eso una camioneta de Gendarmería con 5 ocupantes lo había llevado en la tarde de ese miércoles 14 de noviembre al Sótero.
Ante esta situación el MJL realizó una de sus acciones más simbólicas e históricas (junto a las recuperaciones en las farmacias y las posteriores distribuciones de condones entre las ardientes masas juveniles) cuando decidió abrirse paso en medio de la atención médica que recibía Antonioletti, a eso de las 14:45 horas, se desplegaron numerosos cuadros del Lautaro que planificadamente lograron reducir a los funcionarios en el Hospital. Sin embargo, carabineros presentes en el lugar se resistieron a la reducción y se inició un enfrentamiento en que cayeron abatidos 4 gendarmes y un carabinero.
Cuando el grupo de lautaristas se retiraba dando cumplimiento a esta acción de recuperación humana una valiente combatiente lautarista es herida en un balazo como acostumbran a dar los perros de la ley, por la espalda. Marcela Rodríguez igual logra abordar uno de los automóviles, pero la precariedad de la infraestructura logística obligó a sus compañeros a abandonarla para que pudiera recibir asistencia médica y salvar su vida.
Algunos dicen que ella era la única persona que conocía el lugar exacto donde se encontraba la casa de seguridad donde se refugiaría Antonioletti, por lo que no pudieron llevarla allí. Sin embargo, también es probable que otros lautaristas hayan conocido el lugar pero como sabían que Marcela sería apresada y sometida a torturas era probable que lograran quebrarla y pusiera en peligro en lugar; por todo esto es que en definitiva el refugio debió ser improvisado, por lo que la operación no pudo ser asegurada.
Marco Ariel Antonioletti termina “refugiándose” en la casa de Juan Carvajal (en la fotografía de la derecha), quien era el esposo de una prima de un militante del MJL y periodista acérrimo concertacionista (trabajaba en Fortín Mapocho en esos días, pero tras esta operación seróa premiado contratándolo en la Secretaría General de Gobierno). En principios este tipo se niega a recibir a Marco, pero lamentablemente termina aceptando. Por qué decimos esto. Porque de inmediato se contacta con su amigo Ricardo Solari (camaradas del PS) quien informa directamente a Belisario Velasco (subsecretario de Interior de esos días) y delata lo que ocurre. En la noche del día siguiente (15 de noviembre) un fuerte cerco policial se deja caer sobre la Villa Japón, pasada la media noche cae asesinado a quemaropa por las fuerzas de la policía de Investigaciones (según los peritajes, todas las balas halladas en el lugar provienen desde el exterior). No existió enfrentamiento alguno, la única herida fue la mortal, por lo que el certero disparo en la frente de Marco debe haber sido provocado mientras dormía.
A la luz de los años podemos juzgar sin grandes reflexiones que la operación fue un fracaso. No en el aspecto práctico de la acción sino en el del aseguramiento. Factor no menos vital puesto que provocó que el accionar, la caída de Marcela y toda la planificación no sirviera para nada puesto que se le entregó el rescatado nuevamente a los custodios devenidos en asesinos. Sin embargo, la acción del rescate marcó el asenso de las acciones combativas del MJL y el símbolo de que había un puñado de cabros rebeldes que no se tragaban eso de la llegada de la “democracia”. Pero al mismo tiempo marcó el recrudecimiento de la reacción antipopular que hasta el día de hoy tiene imborrables recuerdos como la “masacre de Apoquindo”.
Para justificar la acción Gabriel Valdés, el demócrata por excelencia, el finado príncipe DC, señaló a la prensa de la época estas humanitas y cristianas palabras: “el que a hierro mata, a hierro muere”. Es hora que el pueblo las comprenda y el caso de Marco Antonioletti no olvida de que la política es una extensión de la guerra por otros medios y que en la actual sociedad la historia se desenvuelve en una violenta lucha de clases.
A 21 años de la caída de Marco Ariel Antonioletti su recuerdo se hace carne en toda la nueva camada de jóvenes combatientes que no se tragan esta falsa democracia ni sus libertades de cartón.
[1] Germán Carrasco, «A tomarse Providencia», en Revista Punto Final, año 46, nº 745, edición del 28 de octubre al 10 de noviembre de 2011, p. 11.